Título: Los días que nos separan
Autor: Laia Soler
Editorial: Plataforma Neo
Saga: -
ISBN: 9788415750239
Película: -
Serie: -
Abril está obsesionada con sus sueños. Desde que se cruzó con ese desconocido en la biblioteca, el se e aparece cada vez que se queda dormida. En su mundo onírico, el chico es Víctor, un burgués de la Barcelona de 1914, y ella... Ella ni siquiera es ella misma, sino Marina, una obrera que vive en el mismo edificio que Víctor.
Mientras la historia de los dos jóvenes del pasado avanza noche tras noche, Abril lucha por mantenerse al margen de las emociones de Marina e intenta descubrir qué significan esos sueños.
Los
días que nos separan es un libro auto-conclusivo escrito
por Laia Soler y publicado por Plataforma Neo. Si os soy sincera la
primera vez que escuche hablar de este libro fue cuando resulto ganador hace un
par de años del premio que organiza todos los años la Caixa. Por ese entonces
todo el mundo se volvieron locos tanto con el libro como con la autora y yo,
como muchas veces donde hay mucho hype en una novela, me saturé. No fue hasta
el día que leí su último libro, Heima es
hogar en islandés que no decidí leerlo.
A
pesar de que me gusta hacer las reseñas de los libros que leo nada más
terminarlo porque así tengo los sentimientos aún a flor de piel, tengo que
decir que he hecho bien en dejar reposarlo un poco porque si no me hubiera
dejado llegar. Lo admito, el libro me ha gustado mucho, y ahora mismo se
encuentra entre mis favoritos de este año, pero hay muchos puntos que me han
hecho darme cuenta que no es una historia tan perfecta como me pareció.
En Los días que nos separan nos encontramos
como protagonista a Alba, una universitaria que después de un encuentro con un
chico en una biblioteca, comienza a tener unos sueños extraños que le suceden
uno tras otro como si fuera una historia. Al otro lado tenemos a Marina, una
joven de clase media que después de su despido, consigue un trabajo de niñera
de la familia adinerada que vive en su mismo edificio. Lo que no sabrá Marina es
que el hermano mayor de ella hará que su mundo de vueltas y Alba tratará con
todas sus fuerzas descubrir el significado de esos sueños.
Tengo
que admitir que comencé el libro más por la autora que por la sinopsis en sí.
No niego que no me llame la atención, pero tenía ganas de reencontrarme con
ella. Tengo que decir que se nota muchísimo que a lo largo de estos dos años
Laia Soler ha ido puliendo mucho su estilo ya que en esta novela, a pesar de
que me ha gustado, no ha sido tan maravilloso como en su otra novela.
Me
ha parecido muy interesante que en una misma narración nos presentara dos
voces, una en el pasado y otra en el presente, y que, a pesar de que una de
ellas no se desarrolla demasiado sino que gira en torno de la otra, no puedo
negar su originalidad. Aún así no me ha gustado que dejara tantos cabos sueltos
a lo largo de la novela y que en ese final agridulce haya sido tan rápido y tan
abierto sin –tanto el que se desarrolla en el pasado como en la actualidad.
Como
ya he mencionado anteriormente, en Los
días que nos separan nos encontramos con dos voces: la de Alba, voz de una
universitaria actual; y la de Marina, voz de una joven de 1914. Tengo que decir
que, aunque sí que he sentido a veces empatía por las adversidades de ambas
protagonista, no puedo decir que hayan sido de mi agrado totalmente. No, no las
he cogido manía, pero tampoco han sido santo de mi devoción.
En cuanto al amor que nos encontramos en la novela es
sin duda un punto con el que tengo bastante controversia ya que, por un lado,
me ha encantado y, por el otro, le saco muchos puntos negativos. Por un lado,
tengo que decir que el que se desarrolla en el pasado me parece que pasa del
odio al amor muy drásticamente y, gracias a esto, ha sido muy precipitado para
mi gusto. Por otro lado, el que ocurre en la actualidad me ha parecido muy poco
creíble y, al igual que el anterior, muy rápido.
Algo que no puedo negar que me ha encantado
reencontrarme y que me ha sorprendido después de darme cuenta que este libro no
me gustaría tanto han sido la cantidad de sentimientos que he sentido. Tanto
rabia como alegría, tanto tristeza como euforia. Esto es sin duda lo que ha
hecho que haya amado este libro.















